Un local pequeño, pero con encanto
Situado en la calle Larramendi, Tayta cuenta con un espacio de dimensiones reducidas, muy pocas mesas y un ambiente íntimo, diseño moderno pero sin resultar frío y con mucho color, ideal para una comida en pareja, una cena con amigos o cualquier ocasión en la que apetezca sentarse a la mesa y disfrutar sin prisas.
Su propuesta se aleja un poco de lo que estamos acostumbrados a encontrar en la ruta gastronómica más tradicional de Donosti. Aquí, el protagonismo lo tiene la cocina peruana, con recetas que combinan ingredientes, sabores y texturas de una forma muy particular.
Es una alternativa interesante cuando apetece cambiar de plan y dejarse llevar por una gastronomía diferente sin salir de la ciudad.
Es una alternativa interesante cuando apetece cambiar de plan y dejarse llevar por una gastronomía diferente sin salir de la ciudad.
Una carta para salir de lo habitual
La cocina peruana tiene muchísimo que ofrecer y en Tayta encontramos platos que permiten acercarnos a algunas de sus recetas más representativas.
Entre las elaboraciones que encontramos en su propuesta está el ceviche, que destaca por sus sabores frescos y cítricos, toda una delicia. No se puede entender una visita a este local sin probarlo.
La cocina peruana tiene muchísimo que ofrecer y en Tayta encontramos platos que permiten acercarnos a algunas de sus recetas más representativas.
Entre las elaboraciones que encontramos en su propuesta está el ceviche, que destaca por sus sabores frescos y cítricos, toda una delicia. No se puede entender una visita a este local sin probarlo.
En pleno centro de Donosti
Otra de las ventajas de Tayta es su ubicación. Se encuentra en Larramendi Kalea, 9, en una zona céntrica y cómoda para acercarse mientras paseas por la ciudad o aprovechas para hacer algún recado.
Es una buena alternativa tanto para quienes viven en Donosti como para quienes vienen a pasar el día y buscan un sitio diferente donde comer.
El trato también cuenta
Cuando voy a un restaurante, no solo me fijo en lo que llega a la mesa. La atención del personal, el ambiente y la sensación de estar a gusto también forman parte de la experiencia. En Tayta he de decir que son realmente amables explicándote las elaboraciones y puedes dejarte orientar para elegir con confianza. El servicio es impecable que no solo te sirve un Ceviche espectacular sino que te regala un trato inmejorable que te hace querer volver incluso antes de pedir la cuenta.
Tayta es una propuesta interesante. Si todavía no lo tienes en tu lista de restaurantes de Donosti, quizá sea el momento de hacerle un hueco. Si te gusta la cocina internacional y buscas salirte del sota, caballo y rey de Donostia, TAYTA es un acierto seguro. Buen rollo, un local con encanto y platos que te alegran el día. Eso sí, reserva porque el sitio es pequeño y las pocas mesas que tienen vuelan. ¡Luego no digas que no te avisé!
Otra de las ventajas de Tayta es su ubicación. Se encuentra en Larramendi Kalea, 9, en una zona céntrica y cómoda para acercarse mientras paseas por la ciudad o aprovechas para hacer algún recado.
Es una buena alternativa tanto para quienes viven en Donosti como para quienes vienen a pasar el día y buscan un sitio diferente donde comer.
El trato también cuenta
Cuando voy a un restaurante, no solo me fijo en lo que llega a la mesa. La atención del personal, el ambiente y la sensación de estar a gusto también forman parte de la experiencia. En Tayta he de decir que son realmente amables explicándote las elaboraciones y puedes dejarte orientar para elegir con confianza. El servicio es impecable que no solo te sirve un Ceviche espectacular sino que te regala un trato inmejorable que te hace querer volver incluso antes de pedir la cuenta.
Tayta es una propuesta interesante. Si todavía no lo tienes en tu lista de restaurantes de Donosti, quizá sea el momento de hacerle un hueco. Si te gusta la cocina internacional y buscas salirte del sota, caballo y rey de Donostia, TAYTA es un acierto seguro. Buen rollo, un local con encanto y platos que te alegran el día. Eso sí, reserva porque el sitio es pequeño y las pocas mesas que tienen vuelan. ¡Luego no digas que no te avisé!














































