En este blog os hablaré de las cosas que me apasionan: viajar, leer, los hoteles, restaurantes y los sitios bonitos. No hay nada mejor que poder 'disfrutar' de ello con mi pareja, familia y amigos.


martes, 15 de septiembre de 2026

Córcega del Este y el Sur: carreteras con curvas, playas de postal y rincones que no se olvidan


Hay viajes que uno recuerda por las fotografías que hizo. Y luego está Córcega, que recuerdas por las sensaciones.


La primera vez que recorres la costa este y el sur de la isla, uno tiene la sensación de que se ha exagerado algo con los colores: el intenso azul del mar, el blanco de la arena, el verde de las montañas… Pero es que Córcega es así. 
Eso sí, hay algo que te interesa saber antes de ir: las distancias engañan. Las carreteras tienen muchas curvas, son interminables…. y llegar a determinadas playas puede llevar más tiempo de lo que crees.

Bastia, una ciudad para empezar sin prisas

Bastia, merece mucho más que una parada rápida. Su puerto, las calles del casco antiguo, las fachadas de colores y las terrazas hacen que sea una ciudad perfecta para comenzar el viaje. Lo mejor es caminar, perderse un poco por sus calles, subir a la ciudadela, sentarse a tomar algo y cenar en el puerto.




Porto-Vecchio

Cuando uno llega aquí, empieza a comprender por qué el sur de Córcega tiene tanta fama. La ciudad tiene un bonito casco antiguo, restaurantes, terrazas y una marina donde apetece pasear al final del día.



Desde Porto Veccio podrás acceder a las playas más bonitas del sur:

Palombaggia 

Es probablemente una de las playas más famosas del sur. Arena clara, agua transparente, tonos turquesa y pinos junto a la costa. Parece una fotografía retocada, pero cuando estás allí te das cuenta de que el paisaje es realmente así.


Es una playa muy conocida, y en temporada alta está algo más llena. Aun así, merece la pena acercarse. Además, hay varios chiringuitos y restaurantes donde puedes parar a comer o tomar algo prácticamente al lado del mar. Te recomiendo Playa Baggia pero no te olvides nunca de reservar.



Santa Giulia, el pequeño Caribe de Córcega

Si Palombaggia te sorprende, Santa Giulia directamente parece una playa caribeña. Su laguna, sus aguas poco profundas y ese color azul turquesa hacen que sea una de las playas más bonitas de esta parte de la isla.


Es perfecta para pasar varias horas bañándote, o practicando snorkel… caminar por la orilla, comer en alguno de los restaurantes de la zona como Bar Plage y simplemente disfrutar del paisaje.


Eso sí, en verano el aparcamiento y los accesos pueden ser complicados. Por lo que te recomiendo ir temprano.

Rondinara, una bahía de película

Rondinara es una playa que parece dibujada, un agua tan tranquila y rodeada de vegetación, es como estar en una postal.
Debes tener un poco de paciencia para acceder a ella, muchas curvas y una subida importante, pero cuando llegues te darás cuenta que ha merecido la pena.


Bonifacio, el gran imprescindible del sur

Un lugar que no te puedes perder es Bonifacio. La ciudad está construida sobre unos impresionantes acantilados de piedra caliza que caen directamente sobre el Mediterráneo. Las casas parecen estar colocadas al borde del vacío y las vistas son espectaculares.


Pasear por la parte alta es imprescindible, hay un trenecito que accede a la parte más alta, pero también recomiendo bajar hasta el puerto y, sobre todo, ver Bonifacio desde el mar. Porque desde el barco la ciudad cambia completamente. Los acantilados impresionan y puedes apreciar mucho mejor cómo están construidas las casas sobre la roca. Para ello una de las excursiones que más merece la pena hacer es la de las islas Lavezzi.


Excursión en barco a las islas Lavezzi

El trayecto en barco ya es parte de la experiencia. Poco a poco vas dejando atrás Bonifacio y empiezas a contemplar la costa desde el agua.
Los acantilados vistos desde el mar son una maravilla., Córcega hay que caminarla, conducirla, bañarse en ella y también verla desde el mar.


Cuando llegas a las Lavezzi, el paisaje cambia. Aparecen enormes rocas de granito, pequeñas calas y un agua increíblemente transparente.



Córcega no es un destino para correr. Hay que conducir despacio, disfrutar de los paisajes y aceptar que algunos desplazamientos van a llevar su tiempo. Y, sobre todo, no intentaría visitar demasiadas playas en un solo día. Es mucho mejor elegir una cada día, disfrutarlas tranquilamente, olvidarse del reloj y dejar que el día fluya.

Córcega es una isla de una gran belleza, yo diría que una mezcla de Francia, Italia, Los Alpes y el Caribe. Y cuando llega el momento de marcharte, probablemente ya estés pensando en cuándo volver.





miércoles, 29 de abril de 2026

Cracovia, la ciudad europea que te robará el corazón

Cracovia es de esas ciudades que te atrapan por su historia. Llegué sin demasiadas expectativas y terminó sorprendiéndome muchísimo.


El centro es de esos lugares donde uno levanta la vista cada dos pasos. Calles empedradas, fachadas impresionantes y una plaza llena de vida. Aquí te encuentras con la impresionante Basílica de Santa María, y si afinas el oído, cada hora suena una trompeta desde una de sus torres, cuenta la leyenda que el trompetista fue alcanzado por una flecha mientras avisaba de una invasión.


Muy cerca, aún quedan restos de las antiguas murallas, como la Barbacana de Cracovia, que te ayudan a imaginar cómo era la ciudad siglos atrás.


Luego está el barrio judío, Kazimierz, que tiene otra energía. Más alternativo. Aquí las historias no están solo en los museos, están en las paredes, en los bares, en los detalles. Es un lugar que invita a perderse sin mapa, a entrar en sitios al azar y a quedarse más tiempo del previsto.

Este barrio que sirvió de plató para la película "La Lista de Schindler" de Steven Spielberg, fue una de las áreas que más sufrieron durante la Segunda Guerra Mundial. Cruzando el río Vístula a través del puente del Amor, se encuentra Podgorze, el antiguo gueto judío, donde se encuentra la Plaza de los Héroes del Gueto, en honor a las víctimas del Holocausto.


Uno de los imprescindibles es subir a la colina de Wawel para visitar el Castillo de Wawel y la Catedral de Wawel. Historia, arquitectura y unas vistas que merecen la subida.



Y justo abajo, junto al río, te espera una de las sorpresas más curiosas: el Dragón de Wawel, que cada cierto tiempo escupe fuego como si siguiera defendiendo la ciudad.


Para cambiar de perspectiva, nada como un paseo en barco por el Río Vístula. Ver Cracovia desde el agua le da otro ritmo, más tranquilo, más contemplativo.


Pero no todo es paseo ligero. Hay momentos que pesan. Una excursión a los campo de concentración, no son algo bonito, pero sí necesario. Sales en silencio, con muchas cosas dando vueltas en la cabeza y con esa sensación incómoda pero importante de no olvidar.


O la visita por la Fábrica de Schindler para descubrir la historia de este empresario que arriesgó su vida para salvar a miles de judíos.


Como contraste, te aconsejo hacer alguna excursión como a Zakopane, una encantadora ciudad enclavada en los montes Tatras, y subir en funicular a la cima de la montaña Gubaowka, a más de 1100 metros de altura para disfrutar de una preciosa panorámica, la cordillera que hace frontera natural entre Polonia y Eslovaquia. Montañas, aire limpio y ese paisaje que parece diseñado para resetearte. Después de unos días en la ciudad y de historia intensa, caminar por allí se siente diferente.


y visitar pueblos como Witow y Choholow con sus casitas con tejados de madera típicas y degustar el queso local (oscypek)y licores.



Porque la comida también juega su papel. Hay que probar el żurek, de carne, muy contundente que reconforta después de un día entero caminando.


Y si puedes, date el capricho de comer con vistas al río en un sitio como Roof Terrace Kraków, donde la experiencia es casi tan importante como el plato.



Para descansar, una apuesta segura es el Radisson RED Krakow, moderno, bien ubicado y perfecto para recargar energía entre jornada y jornada.


Anímate a visitar Cracovia, te envuelve con su pasado desde el primer momento. Merece la pena, un viaje que te hace pensar.



 

 

miércoles, 26 de noviembre de 2025

BUDAPEST EN 3 DÍAS: MI FLECHAZO CON LA CIUDAD DEL DANUBIO

Budapest ha sido toda una sorpresa para mí. No sé si por su elegancia, sus tranvías amarillos, las luces reflejadas en el Danubio…pero tres días han sido suficientes para querer volver.


Te cuento mi ruta para que disfrutes la ciudad a tu aire: historia, comida deliciosa, arte y ese toque de magia que sólo Budapest tiene.

Día 1: el Danubio y las vistas

Empieza cruzando el "Puente de las Cadenas", uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Un puente colgante que une las dos orillas de la capital húngara.


Antes de seguir explorando, detente en el monumento de "los Zapatos del Danubio". A simple vista son solo 60 pares de zapatos de hierro alineados junto al río, pero detrás hay una historia realmente dura. Representan a las víctimas judías que fueron fusiladas durante la Segunda Guerra Mundial, obligadas a quitarse los zapatos antes de caer al agua. Es un lugar silencioso, sencillo, pero te aseguro que remueve por dentro.


Cruza el Puente de las Cadenas, y sube hasta el "Castillo de Buda" en el funicular.
Cerca del Castillo de Buda, se encuentra la Fuente de Matías una joya neobarroca, que esconde una trágica historia de amor, ya que inmortaliza la melancólica historia de Ilonka, una campesina que, al descubrir que su amado de incógnito era en realidad el rey, murió de un corazón roto por un amor imposible.
Los locales llaman a esta fuente la "Fontana de Trevi húngara". La leyenda que dice que, si arrojas una moneda a la fuente, seguramente regresarás a Budapest. Imaginas qué hice ¿no?


Da un paseo por "el Bastión de los Pescadores", la vista es simplemente impresionante con el Parlamento al otro lado del río que parece un castillo flotante, la vibrante Pest y el Danubio. A pocos pasos se encuentra la Iglesia de Matías, te quedarás asombrado por su techo multicolor y sus vidrieras.



Por la tarde, haz una visita al "Parlamento Húngaro" toda una obra maestra, un edificio muy elegante y simétrico, donde se guarda la Corona de San Esteban, símbolo del país.


Termina el día con una cena en un restaurante húngaro tradicional, y no te vayas sin probar el Gulash un estofado de carne y verduras riquísimo.


Día 2: Cultura, sabores y Budapest auténtica

Empieza el día con un paseo en el tranvía número 2, considerado uno de los paseos en tranvía más bonitos del mundo. Va bordeando el Danubio, con vistas al Parlamento, los puentes y la colina de Buda.


Baja en el "Mercado Central": es color, ruido y aromas. Aquí puedes probar un Lángos recién hecho (masa frita cubierta de ajo, queso y crema) un clásico en Budapest, o unas Salchichas húngaras. No es comida ligera, pero sí auténtica.



Después, camina hasta la Ópera de Budapest, una joya arquitectónica que parece salida de otra época. 


No dejes de visitar la Basílica de San Esteban para admirar su majestuosa arquitectura y subir a la cúpula, donde disfrutarás de unas vistas panorámicas impresionantes de Budapest. Además, en su interior, podrás ver la "Santa Derecha", la milenaria mano momificada del primer rey de Hungría, una reliquia de gran importancia histórica y religiosa.



Por la tarde, sumérgete en el ambiente del Barrio Judío. Allí te espera la Gran Sinagoga, una de las más grandes de Europa, y los famosos ruin pubs, antiguos edificios medio en ruinas transformados en bares con encanto y mucha personalidad.



Cuando empiece a caer el sol, es hora de dar un paseo en barco por el Danubio. Es uno de esos momentos que no se olvidan: el Parlamento, los puentes y el Castillo iluminados mientras brindas con una copa en la mano.



Día 3: Relax y despedida

Comienza el día desayunando en Cafe New York, la cafetería más bonita del mundo, con sus columnas doradas, sus techos con frescos y sus lámparas de araña. Aunque la comida es uy buena, lo que realmente impacta es el ambiente. Eso sí, te recomiendo ir entre semana y a primera hora para evitar largas colas.



Dedica el último día a descubrir la zona más tranquila de la ciudad. Pasea por la Plaza de los Héroes, con sus estatuas monumentales del Monumento del Milenio y el aire solemne que envuelve la historia húngara.


Podrás tomar el metro hasta aquí, considerado el segundo más antiguo de Europa seguido del de Londres. La línea M1 fue declarada Patrimonio de la Humanidad, por sus estaciones con un estilo antiguo. Todo un viaje al pasado.


Muy cerca está el "Balneario Széchenyi", con sus piscinas termales al aire libre, perfectas para descansar y dejar que el cuerpo se relaje después de tanto caminar.



A pocos minutos, el "lago Városliget" en medio de un precioso parque, te espera para dar un paseo o simplemente sentarte un rato a disfrutar del ambiente y comer junto al lago. El restaurante Robinson es una lugar excepcional.



Por la noche, sube a un Sky bar, como el de Liz and Chain, despídete de Budapest con una vista panorámica de la ciudad iluminada y brinda por este viaje que, probablemente, querrás repetir.


Dónde dormir

El Hotel Emerald es una opción perfecta por su u
bicación céntrica y su ambiente moderno y acogedor. Desde allí puedes ir andando a muchos de los lugares más importantes y disfrutar la ciudad sin complicarte con el transporte.


Budapest tiene ese “algo” difícil de explicar. Es elegante, divertida, aunque no en exceso y con un toque nostálgico que la hace única y especial. Tres días bastan para enamorarte… ¿te la vas a perder?