Hay viajes que uno recuerda por las fotografías que hizo. Y luego está Córcega, que recuerdas por las sensaciones.
La primera vez que recorres la costa este y el sur de la isla, uno tiene la sensación de que se ha exagerado algo con los colores: el intenso azul del mar, el blanco de la arena, el verde de las montañas… Pero es que Córcega es así. Eso sí, hay algo que te interesa saber antes de ir: las distancias engañan. Las carreteras tienen muchas curvas, son interminables…. y llegar a determinadas playas puede llevar más tiempo de lo que crees.
Bastia, merece mucho más que una parada rápida. Su puerto, las calles del casco antiguo, las fachadas de colores y las terrazas hacen que sea una ciudad perfecta para comenzar el viaje. Lo mejor es caminar, perderse un poco por sus calles, subir a la ciudadela, sentarse a tomar algo y cenar en el puerto.
Porto-Vecchio
Cuando uno llega aquí, empieza a comprender por qué el sur de Córcega tiene tanta fama. La ciudad tiene un bonito casco antiguo, restaurantes, terrazas y una marina donde apetece pasear al final del día.
Es probablemente una de las playas más famosas del sur. Arena clara, agua transparente, tonos turquesa y pinos junto a la costa. Parece una fotografía retocada, pero cuando estás allí te das cuenta de que el paisaje es realmente así.
Es una playa muy conocida, y en temporada alta está algo más llena. Aun así, merece la pena acercarse. Además, hay varios chiringuitos y restaurantes donde puedes parar a comer o tomar algo prácticamente al lado del mar. Te recomiendo Playa Baggia pero no te olvides nunca de reservar.
Si Palombaggia te sorprende, Santa Giulia directamente parece una playa caribeña. Su laguna, sus aguas poco profundas y ese color azul turquesa hacen que sea una de las playas más bonitas de esta parte de la isla.
Es perfecta para pasar varias horas bañándote, o practicando snorkel… caminar por la orilla, comer en alguno de los restaurantes de la zona como Bar Plage y simplemente disfrutar del paisaje.
Eso sí, en verano el aparcamiento y los accesos pueden ser complicados. Por lo que te recomiendo ir temprano.
Rondinara, una bahía de película
Rondinara es una playa que parece dibujada, un agua tan tranquila y rodeada de vegetación, es como estar en una postal.
Debes tener un poco de paciencia para acceder a ella, muchas curvas y una subida importante, pero cuando llegues te darás cuenta que ha merecido la pena.
Bonifacio, el gran imprescindible del sur
Un lugar que no te puedes perder es Bonifacio. La ciudad está construida sobre unos impresionantes acantilados de piedra caliza que caen directamente sobre el Mediterráneo. Las casas parecen estar colocadas al borde del vacío y las vistas son espectaculares.
Un lugar que no te puedes perder es Bonifacio. La ciudad está construida sobre unos impresionantes acantilados de piedra caliza que caen directamente sobre el Mediterráneo. Las casas parecen estar colocadas al borde del vacío y las vistas son espectaculares.
Pasear por la parte alta es imprescindible, hay un trenecito que accede a la parte más alta, pero también recomiendo bajar hasta el puerto y, sobre todo, ver Bonifacio desde el mar. Porque desde el barco la ciudad cambia completamente. Los acantilados impresionan y puedes apreciar mucho mejor cómo están construidas las casas sobre la roca. Para ello una de las excursiones que más merece la pena hacer es la de las islas Lavezzi.
Excursión en barco a las islas Lavezzi
El trayecto en barco ya es parte de la experiencia. Poco a poco vas dejando atrás Bonifacio y empiezas a contemplar la costa desde el agua.
Los acantilados vistos desde el mar son una maravilla., Córcega hay que caminarla, conducirla, bañarse en ella y también verla desde el mar.
Córcega es una isla de una gran belleza, yo diría que una mezcla de Francia, Italia, Los Alpes y el Caribe. Y cuando llega el momento de marcharte, probablemente ya estés pensando en cuándo volver.









































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