La excursión comienza en Panticosa, junto a la zona de la telecabina, desde donde nos dirigimos hacia el inicio de las pasarelas. A partir de ahí, el camino empieza a ganar altura y poco a poco nos vamos adentrando en un entorno de montaña precioso, siguiendo el curso del río Caldarés.
Es un buen momento para parar, respirar un poco y, por supuesto, sacar la cámara. Porque si hay algo que tiene esta excursión es que prácticamente en cada tramo encontramos un rincón que merece una foto.
¿En qué época del año?
Es un plan estupendo para primavera, verano u otoño. El paisaje cambia con cada estación y eso hace que la experiencia sea diferente.
Lo importante es elegir un día con buena previsión y disfrutar del recorrido sin prisas. No hace falta planteárselo como una ruta deportiva; aquí la gracia está en disfrutar del camino y del entorno.
Un plan bastante redondo: montaña, naturaleza, un poquito de aventura, buenas vistas, tiempo con familia o amigos y una buena comida para terminar.
Las Pasarelas de Panticosa son de esos lugares que merece la pena descubrir y guardar en la lista de próximos planes.
Hay caminos que se recorren con los pies y otros que se quedan para siempre en la memoria. Las Pasarelas de Panticosa, son de los segundos.
Y es precisamente ahí cuando empieza lo divertido: caminar por las pasarelas, entre paredes de roca, agua y unas vistas que hacen que tengas ganas de parar cada poco.
Uno de los puntos del recorrido que más me gusta es el Mirador, desde donde puedes disfrutar de una bonita panorámica de Panticosa y del entorno.
Si vais con niños, un detalle importante, a tener en cuenta: los menores de 7 años y los niños que midan menos de 130 cm no pueden acceder a las pasarelas.
Los menores de 12 años tienen que ir acompañados por un adulto, así que es importante comprobar estos requisitos antes de ir.
Los menores de 12 años tienen que ir acompañados por un adulto, así que es importante comprobar estos requisitos antes de ir.
¿En qué época del año?
Es un plan estupendo para primavera, verano u otoño. El paisaje cambia con cada estación y eso hace que la experiencia sea diferente.
Lo importante es elegir un día con buena previsión y disfrutar del recorrido sin prisas. No hace falta planteárselo como una ruta deportiva; aquí la gracia está en disfrutar del camino y del entorno.
Y después, a comer
Y como una buena excursión siempre termina mejor alrededor de una mesa, podéis acercaros después a Restaurante Casa Belio, en Panticosa, para comer y poner el broche final al día.
Y como una buena excursión siempre termina mejor alrededor de una mesa, podéis acercaros después a Restaurante Casa Belio, en Panticosa, para comer y poner el broche final al día.
Un plan bastante redondo: montaña, naturaleza, un poquito de aventura, buenas vistas, tiempo con familia o amigos y una buena comida para terminar.
Las Pasarelas de Panticosa son de esos lugares que merece la pena descubrir y guardar en la lista de próximos planes.
Hay caminos que se recorren con los pies y otros que se quedan para siempre en la memoria. Las Pasarelas de Panticosa, son de los segundos.



















































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