En este blog os hablaré de las cosas que me apasionan: viajar, leer, los hoteles, restaurantes y los sitios bonitos. No hay nada mejor que poder 'disfrutar' de ello con mi pareja, familia y amigos.


martes, 27 de octubre de 2026

Descubriendo Tayta, cocina peruana en Donosti

Donosti tiene una oferta gastronómica increíble, pero de vez en cuando apetece salir de los pintxos de siempre y probar algo diferente. Hoy te traigo Tayta, un restaurante peruano situado en pleno centro de la ciudad que apuesta por una cocina llena de sabores, contrastes y platos con mucha personalidad.

Un local pequeño, pero con encanto
Situado en la calle Larramendi, Tayta cuenta con un espacio de dimensiones reducidas, muy pocas mesas y un ambiente íntimo, diseño moderno pero sin resultar frío y con mucho color,  ideal para una comida en pareja, una cena con amigos o cualquier ocasión en la que apetezca sentarse a la mesa y disfrutar sin prisas.


Su propuesta se aleja un poco de lo que estamos acostumbrados a encontrar en la ruta gastronómica más tradicional de Donosti. Aquí, el protagonismo lo tiene la cocina peruana, con recetas que combinan ingredientes, sabores y texturas de una forma muy particular.
Es una alternativa interesante cuando apetece cambiar de plan y dejarse llevar por una gastronomía diferente sin salir de la ciudad.


Una carta para salir de lo habitual
La cocina peruana tiene muchísimo que ofrecer y en Tayta encontramos platos que permiten acercarnos a algunas de sus recetas más representativas.
Entre las elaboraciones que encontramos en su propuesta está el ceviche, que destaca por sus sabores frescos y cítricos, toda una delicia. No se puede entender una visita a este local sin probarlo.


Una buena idea es pedir varios platos para compartir, para probar distintas elaboraciones.



En pleno centro de Donosti
Otra de las ventajas de Tayta es su ubicación. Se encuentra en Larramendi Kalea, 9, en una zona céntrica y cómoda para acercarse mientras paseas por la ciudad o aprovechas para hacer algún recado.
Es una buena alternativa tanto para quienes viven en Donosti como para quienes vienen a pasar el día y buscan un sitio diferente donde comer.

El trato también cuenta
Cuando voy a un restaurante, no solo me fijo en lo que llega a la mesa. La atención del personal, el ambiente y la sensación de estar a gusto también forman parte de la experiencia. En Tayta he de decir que son realmente amables explicándote las elaboraciones y puedes dejarte orientar para elegir con confianza. El servicio es impecable que no solo te sirve un Ceviche espectacular sino que te regala
un trato inmejorable que te hace querer volver incluso antes de pedir la cuenta.

Tayta es una propuesta interesante. Si todavía no lo tienes en tu lista de restaurantes de Donosti, quizá sea el momento de hacerle un hueco. Si te gusta la cocina internacional 
y buscas salirte del sota, caballo y rey de Donostia, TAYTA es un acierto seguro. Buen rollo, un local con encanto y platos que te alegran el día. Eso sí, reserva porque el sitio es pequeño y las pocas mesas que tienen vuelan. ¡Luego no digas que no te avisé!







martes, 29 de septiembre de 2026

Pasarelas de Panticosa: un plan para disfrutar en familia o con amigos

Hay planes que, sin ser demasiado complicados, terminan convirtiéndose en un día de esos que recuerdas. Las Pasarelas de Panticosa son uno de ellos.


La excursión comienza en Panticosa, junto a la zona de la telecabina, desde donde nos dirigimos hacia el inicio de las pasarelas. A partir de ahí, el camino empieza a ganar altura y poco a poco nos vamos adentrando en un entorno de montaña precioso, siguiendo el curso del río Caldarés.



Y es precisamente ahí cuando empieza lo divertido: caminar por las pasarelas, entre paredes de roca, agua y unas vistas que hacen que tengas ganas de parar cada poco.


Uno de los puntos del recorrido que más me gusta es el Mirador, desde donde puedes disfrutar de una bonita panorámica de Panticosa y del entorno.



Es un buen momento para parar, respirar un poco y, por supuesto, sacar la cámara. Porque si hay algo que tiene esta excursión es que prácticamente en cada tramo encontramos un rincón que merece una foto.



Si vais con niños, un detalle importante, a tener en cuenta: los menores de 7 años y los niños que midan menos de 130 cm no pueden acceder a las pasarelas.
Los menores de 12 años tienen que ir acompañados por un adulto, así que es importante comprobar estos requisitos antes de ir.

¿En qué época del año?
Es un plan estupendo para primavera, verano u otoño. El paisaje cambia con cada estación y eso hace que la experiencia sea diferente.
Lo importante es elegir un día con buena previsión y disfrutar del recorrido sin prisas. No hace falta planteárselo como una ruta deportiva; aquí la gracia está en disfrutar del camino y del entorno.


Y después, a comer
Y como una buena excursión siempre termina mejor alrededor de una mesa, podéis acercaros después a Restaurante Casa Belio, en Panticosa, para comer y poner el broche final al día.


Un plan bastante redondo: montaña, naturaleza, un poquito de aventura, buenas vistas, tiempo con familia o amigos y una buena comida para terminar.

Las Pasarelas de Panticosa son de esos lugares que merece la pena descubrir y guardar en la lista de próximos planes.
Hay caminos que se recorren con los pies y otros que se quedan para siempre en la memoria. Las Pasarelas de Panticosa, son de los segundos.



martes, 15 de septiembre de 2026

Córcega del Este y el Sur: carreteras con curvas, playas de postal y rincones que no se olvidan


Hay viajes que uno recuerda por las fotografías que hizo. Y luego está Córcega, que recuerdas por las sensaciones.


La primera vez que recorres la costa este y el sur de la isla, uno tiene la sensación de que se ha exagerado algo con los colores: el intenso azul del mar, el blanco de la arena, el verde de las montañas… Pero es que Córcega es así. 
Eso sí, hay algo que te interesa saber antes de ir: las distancias engañan. Las carreteras tienen muchas curvas, son interminables…. y llegar a determinadas playas puede llevar más tiempo de lo que crees.

Bastia, una ciudad para empezar sin prisas

Bastia, merece mucho más que una parada rápida. Su puerto, las calles del casco antiguo, las fachadas de colores y las terrazas hacen que sea una ciudad perfecta para comenzar el viaje. Lo mejor es caminar, perderse un poco por sus calles, subir a la ciudadela, sentarse a tomar algo y cenar en el puerto.




Porto-Vecchio

Cuando uno llega aquí, empieza a comprender por qué el sur de Córcega tiene tanta fama. La ciudad tiene un bonito casco antiguo, restaurantes, terrazas y una marina donde apetece pasear al final del día.



Desde Porto Veccio podrás acceder a las playas más bonitas del sur:

Palombaggia 

Es probablemente una de las playas más famosas del sur. Arena clara, agua transparente, tonos turquesa y pinos junto a la costa. Parece una fotografía retocada, pero cuando estás allí te das cuenta de que el paisaje es realmente así.


Es una playa muy conocida, y en temporada alta está algo más llena. Aun así, merece la pena acercarse. Además, hay varios chiringuitos y restaurantes donde puedes parar a comer o tomar algo prácticamente al lado del mar. Te recomiendo Playa Baggia pero no te olvides nunca de reservar.



Santa Giulia, el pequeño Caribe de Córcega

Si Palombaggia te sorprende, Santa Giulia directamente parece una playa caribeña. Su laguna, sus aguas poco profundas y ese color azul turquesa hacen que sea una de las playas más bonitas de esta parte de la isla.


Es perfecta para pasar varias horas bañándote, o practicando snorkel… caminar por la orilla, comer en alguno de los restaurantes de la zona como Bar Plage y simplemente disfrutar del paisaje.


Eso sí, en verano el aparcamiento y los accesos pueden ser complicados. Por lo que te recomiendo ir temprano.

Rondinara, una bahía de película

Rondinara es una playa que parece dibujada, un agua tan tranquila y rodeada de vegetación, es como estar en una postal.
Debes tener un poco de paciencia para acceder a ella, muchas curvas y una subida importante, pero cuando llegues te darás cuenta que ha merecido la pena.


Bonifacio, el gran imprescindible del sur

Un lugar que no te puedes perder es Bonifacio. La ciudad está construida sobre unos impresionantes acantilados de piedra caliza que caen directamente sobre el Mediterráneo. Las casas parecen estar colocadas al borde del vacío y las vistas son espectaculares.


Pasear por la parte alta es imprescindible, hay un trenecito que accede a la parte más alta, pero también recomiendo bajar hasta el puerto y, sobre todo, ver Bonifacio desde el mar. Porque desde el barco la ciudad cambia completamente. Los acantilados impresionan y puedes apreciar mucho mejor cómo están construidas las casas sobre la roca. Para ello una de las excursiones que más merece la pena hacer es la de las islas Lavezzi.


Excursión en barco a las islas Lavezzi

El trayecto en barco ya es parte de la experiencia. Poco a poco vas dejando atrás Bonifacio y empiezas a contemplar la costa desde el agua.
Los acantilados vistos desde el mar son una maravilla., Córcega hay que caminarla, conducirla, bañarse en ella y también verla desde el mar.


Cuando llegas a las Lavezzi, el paisaje cambia. Aparecen enormes rocas de granito, pequeñas calas y un agua increíblemente transparente.



Córcega no es un destino para correr. Hay que conducir despacio, disfrutar de los paisajes y aceptar que algunos desplazamientos van a llevar su tiempo. Y, sobre todo, no intentaría visitar demasiadas playas en un solo día. Es mucho mejor elegir una cada día, disfrutarlas tranquilamente, olvidarse del reloj y dejar que el día fluya.

Córcega es una isla de una gran belleza, yo diría que una mezcla de Francia, Italia, Los Alpes y el Caribe. Y cuando llega el momento de marcharte, probablemente ya estés pensando en cuándo volver.





miércoles, 29 de abril de 2026

Cracovia, la ciudad europea que te robará el corazón

Cracovia es de esas ciudades que te atrapan por su historia. Llegué sin demasiadas expectativas y terminó sorprendiéndome muchísimo.


El centro es de esos lugares donde uno levanta la vista cada dos pasos. Calles empedradas, fachadas impresionantes y una plaza llena de vida. Aquí te encuentras con la impresionante Basílica de Santa María, y si afinas el oído, cada hora suena una trompeta desde una de sus torres, cuenta la leyenda que el trompetista fue alcanzado por una flecha mientras avisaba de una invasión.


Muy cerca, aún quedan restos de las antiguas murallas, como la Barbacana de Cracovia, que te ayudan a imaginar cómo era la ciudad siglos atrás.


Luego está el barrio judío, Kazimierz, que tiene otra energía. Más alternativo. Aquí las historias no están solo en los museos, están en las paredes, en los bares, en los detalles. Es un lugar que invita a perderse sin mapa, a entrar en sitios al azar y a quedarse más tiempo del previsto.

Este barrio que sirvió de plató para la película "La Lista de Schindler" de Steven Spielberg, fue una de las áreas que más sufrieron durante la Segunda Guerra Mundial. Cruzando el río Vístula a través del puente del Amor, se encuentra Podgorze, el antiguo gueto judío, donde se encuentra la Plaza de los Héroes del Gueto, en honor a las víctimas del Holocausto.


Uno de los imprescindibles es subir a la colina de Wawel para visitar el Castillo de Wawel y la Catedral de Wawel. Historia, arquitectura y unas vistas que merecen la subida.



Y justo abajo, junto al río, te espera una de las sorpresas más curiosas: el Dragón de Wawel, que cada cierto tiempo escupe fuego como si siguiera defendiendo la ciudad.


Para cambiar de perspectiva, nada como un paseo en barco por el Río Vístula. Ver Cracovia desde el agua le da otro ritmo, más tranquilo, más contemplativo.


Pero no todo es paseo ligero. Hay momentos que pesan. Una excursión a los campo de concentración, no son algo bonito, pero sí necesario. Sales en silencio, con muchas cosas dando vueltas en la cabeza y con esa sensación incómoda pero importante de no olvidar.


O la visita por la Fábrica de Schindler para descubrir la historia de este empresario que arriesgó su vida para salvar a miles de judíos.


Como contraste, te aconsejo hacer alguna excursión como a Zakopane, una encantadora ciudad enclavada en los montes Tatras, y subir en funicular a la cima de la montaña Gubaowka, a más de 1100 metros de altura para disfrutar de una preciosa panorámica, la cordillera que hace frontera natural entre Polonia y Eslovaquia. Montañas, aire limpio y ese paisaje que parece diseñado para resetearte. Después de unos días en la ciudad y de historia intensa, caminar por allí se siente diferente.


y visitar pueblos como Witow y Choholow con sus casitas con tejados de madera típicas y degustar el queso local (oscypek)y licores.



Porque la comida también juega su papel. Hay que probar el żurek, de carne, muy contundente que reconforta después de un día entero caminando.


Y si puedes, date el capricho de comer con vistas al río en un sitio como Roof Terrace Kraków, donde la experiencia es casi tan importante como el plato.



Para descansar, una apuesta segura es el Radisson RED Krakow, moderno, bien ubicado y perfecto para recargar energía entre jornada y jornada.


Anímate a visitar Cracovia, te envuelve con su pasado desde el primer momento. Merece la pena, un viaje que te hace pensar.